
También los soldados se burlaban de él. Le ofrecieron vino agridulce
diciendo: “Si tú eres el rey de los judíos, sálvate a ti mismo.
Porque había sobre la cruz un letrero que decía: “Este es el rey de los judíos.
Uno de los malhechores que estaban crucificados con Jesús lo insultaba: “¿No eres tú el Mesías? ¡Sálvate a ti mismo y también a nosotros.

Nosotros lo hemos merecido y pagamos por lo que hemos hecho,
pero éste no ha hecho nada malo. Y añadió: “Jesús, acuérdate de mí cuando entres en tu Reino.
Jesús le respondió: “En verdad te digo que hoy mismo estarás conmigo en el paraíso.
Biblia Latinoamericana / se toma como guía el misal Católico: Asamblea Eucarística. México