PROTEJEME, DIOS MIO, PUES ERES MI REFUGIO.
Guárdame, oh Dios, pues me refugio en ti.
Yo le he dicho: “Tú eres mi Señor,
no hay dicha para mí fuera de ti.
Los dioses del país son sólo mugre,
¡malditos sean los que los escogen
y que corren tras ellos!
Tan sólo penas cosecharán.
No les ofreceré libaciones de sangre
ni llevaré sus nombres a mis labios.
El Señor es la herencia que me toca
y mi buena suerte: ¡guárdame mi parte!
Ante mí tengo siempre al Señor,
porque está a mi derecha jamás vacilaré.
Me enseñarás la senda de la vida,
gozos y plenitud en tu presencia,
delicias para siempre a tu derecha.
Biblia Latinoamericana /se toma como guía el misal Católico : Asamblea Eucarística.